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– Sarah: Atrasos e incremento de costos en las aduanas en Honduras –

 

Retrasos, pérdida de tiempo, costos adicionales, malestar y frustración vienen a ser el pan de cada día en los puntos aduanales del país. El rosario de problemas surgidos a raíz de la implementación del Sistema Automatizado de Rentas Aduaneras de Honduras, Sarah, se propaga por el sistema aduanero nacional.

Primero fue en Tegucigalpa, en la aduana del Aeropuerto Toncontín, al que siguió la aduana La Mesa, del Aeropuerto de San Pedro Sula, y ahora le ha llegado el turno a la aduana de Puerto Cortés. Si bien en los dos primeros lugares la situación se ha normalizado, en la instalación porteña todavía se encuentra en fase de implementación.

“En este momento, sólo se está utilizando para los vehículos, para todo lo demás se está usando Sidunea”, dijo Alan Sánchez, tramitador que trabaja en la aduana porteña, en alusión al hecho de que para poder salir con el trabajo y mantener los retrasos a un mínimo razonable, la administración ha decidido funcionar de manera dual, utilizando simultáneamente tanto el nuevo sistema como el anterior.

Mientras tanto, personal de la DEI trata de capacitar a los usuarios del sistema Sarah para que aprendan a manejar correctamente esta herramienta tecnológica y con ello minimizar las quejas y los dolores de cabeza de los tramitadores que todavía tienen dificultades para adaptarse al nuevo sistema.

Tropiezos

Traído con la finalidad de facilitar los procesos de desaduanaje y reducir el tiempo de trámite, el sistema Sarah se ha topado con dificultades casi desde su inicio.

La Dei informó en su página web que debido a la gran cantidad de retrasos producidos en los trámites, que virtualmente coincidieron con su implementación, los agentes aduaneros supusieron erróneamente que el nuevo programa era el responsable de la situación, cuando la verdadera causa fue la falla en uno de los servidores de cómputo en la sede principal de la DEI en Tegucigalpa.

Sergio Moreno, director regional para San Pedro Sula, informó que al problema del servidor se sumó otro relacionado con la instalación eléctrica. “Tuvimos un problema con el cableado eléctrico, un problema subterráneo, algo poco usual”, explicó.

Esta falla, obligó a que durante casi dos semanas, el sistema de aduanas trabajase en base a un plan de contingencia, mediante el cual, los trámites se efectuaban de forma manual y la mercancía era liberada previo pago de una garantía. Este sistema, sin embargo, no funcionaba para todos. “Quienes no tenían capacidad de pagar las garantías, lógicamente tuvieron problemas”, indicó Eduardo Ramos, de la Agencia Adinter, y agregó que “el perjuicio fue sobre todo tiempo, y las sobreestadías que cobran las navieras y la Empresa Nacional Portuaria”.

Debido a la multitud de casos acumulados, las agencias navieras y las mismas autoridades de la DEI se vieron en la necesidad de dispensar el pago de penalizaciones generadas por los retrasos en trámites para retirar las mercaderías.

Otra medida tomada fue la de trabajar en horario corrido y en jornadas que se prolongaban hasta las 7 de la noche e incluso los fines de semana, a fin de ponerse al corriente con la gran cantidad de trabajo atrasado.

Críticas

Aunque el sistema Sarah ha sido calificado como excelente por algunas agencias que manejan volúmenes considerables de carga y cuentan con equipo de cómputo avanzado, el sistema no se ha visto completamente libre de críticas.

Antonio Calderón, de Agencia Calderón Rosales de Puerto Cortes, reporta que “están cayendo en mora diariamente muchos contenedores, que están ocasionando pérdidas a los importadores, como a los agentes aduaneros que se ven atrasados en su trabajo y ocasiona grandes molestias a toda la gente que viene a retirar su mercadería, vehículos o lo que sea”, aseguró el aduanero.

Calderón también comentó que el sistema Sarah, ya había sido utilizado en otros países de la región, como El Salvador, Guatemala y Nicaragua, quienes terminaron desechándolo por no haber resultado eficaz. “Pensamos que pudiera suceder lo mismo aquí”.

Calderón afirma que anteriormente, cuando empleaban el sistema Sidunea, el trámite aduanal tomaba entre un día y un día y medio, mientras que ahora, con el Sarah, toma entre dos semanas y dos semanas y media.

Esa clase de retraso puede tener graves consecuencias para el importador, quien podría verse obligado a pagar un promedio de 50 dólares diarios por cada contenedor que se demore en retirar. Según Calderón, hasta 50 contenedores pueden caer en mora diariamente.

Los importadores se sienten perjudicados por esta situación que eleva sus costos de importación. “No hay ningún ganador, ha perdido la Portuaria, el Estado, los comerciantes, los transportistas y ha sido un congestionamiento tremendo”, expresó Luis Larach, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés, Ccit. “Al incrementarse los costos, lógicamente van a tener que ser ajustados los precios de los productos”, que paga el consumidor, reconoció Larach.

Lentitud y costos

Ricardo Erazo, presidente de la Federación Nacional de Agentes Aduaneros de Honduras, Fenaduanah, señaló un punto clave del problema al observar que “la parte que es lenta, es el sistema de transmisión de datos por el internet; hay que comprar más ancho de banda, y eso significa más costos para el importador. Nosotros lo que hacemos es cobrarle al importador los gastos en que incurrimos. El programa en sí, no tiene dificultades, el problema es que va muy lento”.

Erazo explica que debido a que el Sarah se basa en internet como parte de la web, depende del ancho de banda para agilizar la transmisión de datos y para conseguir la velocidad de transmisión requerida.

Para que el proceso resulte expedito, se requiere realizar una considerable inversión en el ancho de banda en el que se opera, pues el servicio estándar resulta insuficiente para la cantidad de información que se procesa.

Dicha inversión no resulta barata, pues según Erazo, el costo de aumentar la capacidad de procesamiento a niveles adecuados puede rondar los 300 dólares mensuales e incluso, más. Erazo considera ese detalle como un descuido del Gobierno, ya que el uso de internet es común entre buena parte de la población, y los servicios básicos que ofrecen normalmente los proveedores, no resultan adecuados para las verdaderas necesidades de los usuarios.

“El Gobierno dice: ‘póngale más ancho de banda’, pero eso significa más costo y luego somos un montón de usuarios del sistema y también eso trae dificultades, porque hay que buscar mejores proveedores de internet”, indicó.

Implementación continuará

Basado en los precedentes que se han dado hasta ahora, puede esperarse que los retrasos, los reclamos y la frustración se multipliquen a medida que el sistema Sarah, que al parecer ha llegado para quedarse, sea implementado en el resto de los puntos aduaneros a lo largo y ancho del territorio nacional.

Todo cambio provoca trastornos, y los de Sarah no se harán esperar.

“Debemos tener paciencia”, dice con resignación Rafael Ramírez, de la Agencia Martínez y Asociados, evocando la única solución que les queda en tanto que poco a poco se superan los problemas.

El sistema ya se encuentra operando con relativa normalidad en Tegucigalpa y San Pedro Sula, y parcialmente en Puerto Cortés.

El Sarah será implementado en el resto del sistema aduanero. Por su volumen de tránsito, la aduana de Aguacaliente sería la siguiente.

El nuevo programa puede accederse a través del internet común. El anterior, Sidunea, formaba parte de una red dedicada.

Un promedio de 452.7 millones de dólares en mercadería entran mensualmente a través del sistema aduanero nacional.

“El perjuicio fue sobre todo tiempo y las sobreestadías que cobran las navieras y la Empresa Nacional Portuaria”.

 

Eduardo Ramos

Agencia Aduanera Adinter

 

“El sistema se cae y no puede ser porque se está pagando una cantidad grandísima de aduanaje, que al final viene a aumentar los costos”.

 

Inés Zablah

Vicepresidenta de la Ccit

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